Contraseñas débiles y contraseñas fuertes

Una contraseña es una combinaciĂłn de caracteres que nos sirve para acceder a un determinado servicio y verificar nuestra identidad puesto que, teĂłricamente, la contraseña es algo de carácter personal e intransferible. Si a la mala práctica de compartir nuestra contraseña, apuntarla en la Ăşltima página de nuestro cuaderno o, directamente, escribirla en el post-it que tenemos pegado en la pantalla de nuestro ordenador, le sumamos la elecciĂłn de una contraseña simple, corta o formada con palabras fáciles de averiguar, nuestra cuenta estará a merced de cualquiera con no muy buenas intenciones.
¿QuĂ© es una contraseña dĂ©bil? Podemos considerar una contraseña dĂ©bil a cualquiera que es vulnerable y, por tanto, susceptible de ser averiguada sin un esfuerzo muy grande. En este grupo podrĂ­amos incluir las contraseñas generadas por defecto (root/root, usuario/usuario, admin/123456, etc), contraseñas excesivamente frecuentes a pesar de su debilidad y que, por tanto, forman parte de listados y bibliotecas o contraseñas formadas con datos personales (fechas de nacimiento, nombres de familiares, mascotas, etc).
Por el contrario, una contraseña fuerte es una cadena larga de caracteres que o bien se han generado al azar o solamente el usuario es capaz de averiguar y, por tanto, intentar averiguarlas requiere mucho tiempo y carga computacional (poniĂ©ndoselo algo más difĂ­cil a un atacante).
Es sorprendente que, a pesar de los casos de robos de cuentas que han surgido en los Ăşltimos meses, exista gente que utilice contraseñas tan dĂ©biles como "123456", "qwerty" o "superman" (que por cierto tienen el dudoso honor de formar parte de las 25 peores contraseñas del año 2011).

La información de carácter personal

¿Por quĂ© no es recomendable utilizar informaciĂłn de carácter personal? Hoy en dĂ­a existen datos nuestros en mĂşltiples sitios web y, por ejemplo, en redes sociales como Facebook nuestra fecha de nacimiento o nuestras familiares (hermanos, pareja, etc) son algo visible en nuestro perfil si no hemos tomado las medidas oportunas para configurar correctamente nuestra cuenta. Si a esto le sumamos que pueden darse casos de que personas dentro de nuestro cĂ­rculo podrĂ­an querer acceder a nuestras cuentas, usar en nuestra contraseña datos que estĂ©n a su alcance puede ser contraproducente.
De todas formas, el peligro no está Ăşnicamente en la red o en nuestro cĂ­rculo de conocidos, a travĂ©s de la ingenierĂ­a social, alguien habilidoso que se hiciera pasar por un encuestador podrĂ­a sonsacarnos informaciĂłn que podrĂ­a ser utilizada para intentar averiguar las contraseñas que utilizamos.
Como comentaba no hace mucho un compañero de trabajo que, precisamente, trabaja en el campo de la seguridad de la información, hay que intentar evitar llegar a situaciones como ésta:
He perdido mi contraseña, tengo que cambiarle el nombre a mi perro

Los cimientos: caracteres, sĂ­mbolos y nĂşmeros

Para montar nuestra contraseña, como es lĂłgico, contamos con unos cimientos comunes: letras, sĂ­mbolos y nĂşmeros que debemos combinar adecuadamente y guardando un equilibrio entre fortaleza y capacidad de memorizar (porque si tenemos que apuntarla en un papel que podemos perder o nos pueden sustraer, todo el esfuerzo no servirá de nada).
Dependiendo del servicio en el que nos queramos registrar o cambiar la contraseña, seguramente encontraremos distintos criterios a la hora de ofrecer los tipos de caracteres que consideran admisibles y que, además, no tienen por qué coincidir con otros servicios. En términos generales contaremos con:
  • Letras, tanto mayĂşsculas como minĂşsculas
  • NĂşmeros
  • SĂ­mbolos y caracteres especiales (aunque no todos los servicios los admiten): { } ( ) [ ] < > | \ / _ - + = ~ " ' ` * ^ ¿ ? ! @ % & # $
  • Signos de puntuaciĂłn (, . : ;)

Combinaciones seguras

¿CĂłmo combinamos los caracteres disponibles para montar una contraseña segura? Para esto no hay una regla fija, puesto que las contraseñas son algo personal, aunque sĂ­ que podemos seguir una serie de pautas para generar una contraseña fuerte sin morir en el intento.
Para empezar, deberĂ­amos tener en cuenta una serie de máximas a la hora de formar nuestra contraseña:
  • Mezclar como mĂ­nimo 3 grupos de caracteres o más, es decir, combinar mayĂşsculas, minĂşsculas, nĂşmeros y caracteres especiales.
  • La longitud de la contraseña, como mĂ­nimo, deberĂ­a ser de 8 caracteres (aunque no excesivamente larga para no provocar rechazo en el uso)
  • Minimizar el nĂşmero de repeticiones de caracteres o patrones o secuencias obvias (abcd, qazwsx, 23456, etc)
  • Para facilitar el recordatorio podemos usar los nĂşmeros para sustituir letras y, por ejemplo, sustituir la letra 'o' por el '0' o la 'e' por el '3'
Una forma de generar nuestra contraseña podrĂ­a ser recurrir a algĂşn servicio web de generaciĂłn de contraseñas de manera aleatoria (Clave SeguraContraseña.comGenerate Password, etc) pero puede que encontremos problemas a la hora de memorizar la secuencia por lo que tendremos que pensar en algo que podamos recordar.
Podemos empezar pensando en varias palabras que nos sean fáciles de recordar o en una frase completa, eliminar los espacios entre las palabras, insertar símbolos como abreviaturas de palabras ('+' por 'mas'), introducir mayúsculas, sustituir algunas letras por números o insertar dígitos en mitad de la frase o al final. Otra posibilidad es pensar en una frase que sea fácil de recordar, quedarnos con las iniciales de cada palabra y usarla como raíz de nuestra contraseña puesto que la completaremos cambiando algunas letras por mayúsculas y anexando caracteres especiales y dígitos.

Métodos de verificación

Muchos servicios y aplicaciones nos suelen indicar la fortaleza de nuestra contraseña cuando la estamos introduciendo (por ejemplo en Drupal) pero tambiĂ©n podemos medir la fortaleza de nuestras contraseñas con algunos servicios disponibles en la red y nos pueden servir de guĂ­a para mejorar nuestra combinaciĂłn de caracteres (como How Secure is my password? o el Password Strength Checker de Microsoft)
No hay que temer a estos servicios porque no almacenan la contraseña, calculan la fortaleza mientras la escribimos (gracias a un javascript) y, además, sin acompañarla de un nombre de usuario o un correo electrónico no sirven de mucho.

Pautas a tener en cuenta

Una vez nos acostumbremos utilizar contraseñas algo más fuertes, el siguiente paso es instaurar dentro de nuestra dinámica esta disciplina y, además, tener en cuenta lo siguiente:
  • Nuestra contraseña es un bien muy preciado y abre la puerta a nuestro correo electrĂłnico, nuestra cuenta bancaria, nuestro perfil en Facebook o Twitter; es decir, debemos mantenerla a buen recaudo.
  • Es importante mantener una contraseña distinta para cada servicio que utilicemos o, como mĂ­nimo, añadir un sufijo que las diferencie (eso sĂ­, que no sea demasiado evidente porque entonces quedaremos expuestos)
  • Debemos cambiar nuestra contraseña con regularidad, por ejemplo, cada dos meses como muy tarde
  • No reciclar en demasĂ­a las contraseñas, es decir, evitar su reutilizaciĂłn y siempre introducir alguna variaciĂłn se queremos volver a usarlas (nuevos dĂ­gitos, por ejemplo, pero sin llegar a usar una secuencia incremental "xxxx1" "xxxx2")